Archive for Junio, 2009
En verano también sube la temperatura sexual
Junio 30th, 2009 Posted 9:28
Para hacer bien el amor… tiene que ser verano. Una encuesta sobre tendencias sexuales elaborada por el portal sexologia.net a 4.460 españoles revela que tres de cada cuatro personas tienen más hambre de sexo en los meses de calor.
La mayoría de los encuestados -un 75,1%- afirma que tanto a ellos como a sus parejas les aumenta el apetito sexual en verano. En concreto, su libido se incrementa en un 75,1% y la de su pareja en un 65,7%, siendo los jóvenes con edades entre los 18 y los 39 años los más abiertos a disfrutar de nuevas sensaciones en el periodo estival. Según esta encuesta, los madrileños son los ciudadanos a los que más les aumenta la libido durante el verano.
Precisamente es en verano cuando el 28,5% de los encuestados señala que ha sido infiel a su pareja, frente a un 71,5% que nunca lo ha sido, aunque un 39,2% indica que les gustaría probar la infidelidad durante estos meses de asueto.
Sólo un 11,4% tiene relaciones con turistas extranjeros en verano, frente a un 88,6% que no las mantienen. Por otro lado, un 12,8% se excita viendo a su pareja disfrutar con una tercera persona delante de él.
En cuanto a las fantasías sexuales, las principales son: dentro del agua (36,3%); participando en un trío (21,1%); con un vecino, compañero de trabajo o amigo (14,6%); desconocido, antes y después (11,3%); con un famoso (7,2%).
Sólo el 10,7% confiesa haber practicado sexo dentro del agua. En la playa, la mayoría de los encuestados no ha tenido relaciones sexuales, un 59,3% (2.464 encuestados) frente a un 40,7% de los encuestados.
Fuente de la noticia:que.es
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Cómo ha cambiado el amor que hoy hasta funciona a pilas
Junio 22nd, 2009 Posted 7:35
Los sex shops se han vuelto comunes.
El placer se vende la vuelta de la esquina.
Un sex shop, es un sitio no apto para menores de edad, ya que se venden materiales de alto contenido sexual, así como vídeos. Es el lugar en el que podemos encontrar el complemento ideal para una vida sexual más placentera, tanto individual como en pareja. Muchas veces pasamos cada día delante de alguno, deseando saber qué hay en su interior, pero somos pocos los que consiguen despejar nuestra curiosidad y conocer ese mundo donde los únicos límites son la imaginación y los gustos de cada uno.
Una estancia prolongada en un establecimiento de este tipo permite comprobar que a un sex shop acude todo tipo de público, masculino y femenino.
Se podría decir que una extraña fuerza que impide que la gente descubra lo que hay dentro haciéndolo del modo más sencillo: entrando. Así fue como descubrí un lugar de estos, no precisamente porque me urgiera adquirir un producto de los que aquí se ofrecen, pero sí por el hecho de curiosear de ver de cerca algo que sólo lo has visto por televisión o por alguna revista y que por supuesto no tiene punto de comparación. En accesorios tienen el más completo surtido de juguetes sexuales como vibradores penes sustitutos, vaginas, anales, condones, cremas, lubricantes, inflables, despedidas, bromas, películas para adultos en DVD y en VHS. Es una sensación muy rara la que sientes ya que en mi caso era a mis 19 años a los que entré, es que te ves rodeada de tanto a la vez, que hasta sientes temor de preguntar porque es como si la o las miradas que quien atiende te acusara y te dijeran ¿tú aquí?.
Una estancia prolongada en un establecimiento de este tipo permite comprobar que a un sex shop acude todo tipo de público, masculino y femenino. El tipo de cliente es un individuo que no tiene tabúes y que como cualquiera quiere salir de la rutina sexual practicando nuevos juegos con su pareja y lo más importante satisfacerla. Dejando a un lado la vergüenza y la timidez, una vez que entras por primera vez, descubres un mundo totalmente distinto al que te podías imaginar. Un sex shop se compone básicamente de una sección de películas para su venta o alquiler, otra de revistas, una tercera de artículos y juguetes eróticos vibradores y lo único que pude comprobar es que estar aquí no debe ser juzgado por nadie y que si acudes aquí, lo haces con responsabilidad y que lo más importante es que si lo haces por mutuo acuerdo con tu pareja ya que existen mujeres u hombres a los que aunque parezca raro no gustan de este tipo de de placer plástico. A pesar de todo, en este misterioso mundo fantástico, acude una generación que está mucho más preparada en lo que al sexo se refiere. De este modo, el contacto no es tan brusco, sin malicia, y la asimilación es total.
Fuente/bottup.com
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¿Esto va a pilas?
Junio 15th, 2009 Posted 9:41
Lubricantes, bolas chinas y vibradores, que son los reyes de la juguetería erótica.
El ‘tuppersex’ está de moda.
Un grupo de amigas, café, unos dulces y ¿fiambreras de colores herméticas y flexibles? Pues no. Los tiempos cambian y las mujeres de hoy ya no se reúnen para comprar utensilios de cocina sino juguetes eróticos. Las míticas reuniones de tupperware que tan buenas tardes hicieron pasar a nuestras madres han dado paso a otras en las que el objetivo sigue siendo pasarlo bien aunque, de camino, también para animar un poco la vida sexual de las participantes.
Las reuniones de tuppersex tienen un sistema calcado al de sus antecesoras y lo único que cambia es el producto. Suelen durar unas tres horas y participan entre ocho y 15 personas. La vendedora lleva consigo su muestrario de lencería, cosmética y juguetería eróticas y explica para qué sirve y cómo se usa cada uno de los productos. “La charla varía en función de la edad y de la experiencia que cada grupo tenga con este tipo de artículos”, explica Laura, una sevillana que organiza tuppersex. Lo importante, cuenta, es que “desaparezca la creencia de que vibradores y otro tipo de juguetes eróticos lo compran sólo las personas que no tienen pareja o que no practican sexo”. Por eso, lejos de ver este negocio como una competencia a los sex shops, Laura cree que “ayuda a normalizarlos”.
Aceites para masajes, lubricantes, bolas chinas, consoladores –o alegradores, que es como se les denomina ahora– y todo tipo de juguetes que entraron en la vida de muchas mujeres a raíz de la exitosa serie Sexo en Nueva York, en la que sus protagonistas no tenían ningún tipo de tapujos a la hora de decir alto y claro qué querían del sexo y qué no. Como en toda España, en Sevilla también se ha puesto de moda el tuppersex aunque todavía siguen siendo las chicas de entre 25 y 35 años las que más lo solicitan. Sin embargo, cuenta Laura, “cada vez es más frecuente que, por ejemplo, mujeres que ya han superado los 50 celebren con uno el final de un taller de costura”.
Como ocurre cada vez que se habla de sexo en público, las risas y las anécdotas divertidas son casi una tradición. También lo son las dudas o algunos prejuicios casi siempre relacionados con ellos. “Las mujeres que tienen pareja piden que sus alegradores no sean demasiado grandes para no incomodar a su chico”, explica Laura. Los hombres siguen siendo más reacios a este tipo de encuentros, que también pueden ser mixtos. “Poco a poco se animan más a venir en pareja y ellas compran más si ellos las acompañan”.
La venta a domicilio de la juguetería erótica tiene cada vez más tirón y está sirviendo para desmontar muchos mitos. Por cierto, la pregunta más común entre las primerizas es cuánto duran las pilas.
Fuente/elcorreodeandalucia.es
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Tuppersex
Junio 8th, 2009 Posted 11:28
Locas por el tuppersex
Ésta es algo así como una versión desordenada de las inocentes reuniones de dueñas de casa en torno a un muestrario de tupperwares. Pero ahora no son esas fuentes plásticas las que pasan de mano en mano en la reunión de mujeres, sino consoladores, vibradores y geles estimulantes. Algo ha cambiado… así lo demuestra está versión hot de las cándidas reuniones de las mamás de los ’80.
De a poco el ambiente decoroso se va esfumando. La amiga gritona y vivaracha del grupo toma el consolador-delfín rosado más grande y lo blande como una bandera para decir que, al menos, por esta vez “no tendrá que llevarse el chancho entero por un cuarto de longaniza”, todas ríen y las más recatadas empiezan a soltarse. Miran de arriba abajo los dildos para preguntar cuánto cuestan, también abren los ojos con los vibradores baby bug, el little Paul y las bolitas geishas. Pero por sobre todo hablan mucho de sexo.
Aunque se le parece, ésta no es una despedida de soltera. Es un “tuppersex”, una versión desordenada de los tupperware de los ochenta. Antes, en lugar de pisco sour tomaban tecito y compraban fuentes plásticas en vez de regodearse con consoladores. En el tuppersex lo más entretenido son las infidencias hot. Las mujeres siguen expectantes cuando aparecen los gusanos de gelly gigantes, los patitos vibradores y hasta juegos de mesa para calentar el preámbulo sexual. De la maleta sale un ludo con preguntas eróticas cómo ¿cuál es tu fantasía erótica? Tiene penitencias como la posición del arco (variante del “cara a cara”, la mujer permanece acostada boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas, apoyando sus brazos detrás de los hombros del compañero).
En estas reuniones, Jane Morgan la conocida norteamericana que se hizo famosa con sus juguetes eróticos fue una de las pioneras en el negocio. Las chilenas siguieron el ejemplo. Morgan, que le cambió la cara a los hiperrealistas consoladores de los ochenta por animalitos de colores pasteles, tiene un promedio de tres reuniones de tuppersex por semana. Asegura que esta actividad es grito y plata desde que se dio cuenta que a las mujeres les aterraba la idea de entrar a un sex shop. Esta modalidad de carrete femenino en casa es una opción amigable para comprar productos eróticos para usar con la pareja o para el autoplacer. “Son grupos de 4 a 15 personas y se reúnen mujeres de todas las edades, incluso el otro día animé el cumpleaños de una abuelita de 70 años”, cuenta Jane.
En las reuniones surgen bromas, preguntas y parangones. Jane Morgan dice que los temas más frecuentes son el tiempo, “la duración” de un hombre, el sexo oral y los juegos previos. “Eso comprueba que las mujeres juntas son más atrevidas que los hombres y en estas reuniones se reconocen los personajes: la recatada, la desordenada y la gritona son un clásico en los tuppersex”, asegura Jane.
El sex shop a la casa
Para calcular cuánto alcance tiene esta moda de desinhibición femenina, se puede mirar los números: sólo en dos años Jane Morgan ha realizado 204 reuniones de Tuppersex y ha reunido a más de dos mil mujeres en torno a sus juguetes eróticos. Pero la tendencia viene principalmente de Dina Hoernecke, la española dueña de Maleta Roja, que hace una década cargaba una maleta de este color para trasladar su surtido de artículos eróticos. Hoernecke pasó de dueña de casa a exitosa empresaria: Maleta Roja factura millones de dólares.
A Daniela, de 26 años, se le ocurrió empezar en el negocio cuando hace un año perdió su trabajo de asistente social. Tomó su finiquito y vino a Santiago para atiborrarse de consoladores, anillos vibradores y aceites con sabor. En Valparaíso, convocó a sus conocidas y sirvió una mesa con copas de pisco sour y se lanzó al negocio del tuppersex. Su página se llama Aquelarre. En su maleta carga geles estimulantes, un ludo erótico y vibradores de todos los tamaños. También aprendió a romper el hielo en una reunión con temas como el autoplacer y el punto G. “Es divertido ver a las mujeres con los consoladores de gelly, todas quieren saber cómo funciona. Otro producto estrella es el perfume de feromona, yo lo he probado y da muy buen resultado… atrae a los hombres”, dice Daniela tras haber experimentado con el frasquito milagroso.
Ximena Santa Cruz, sexóloga y especialista en terapia de pareja, comenta que el uso de juguetes sexuales es altamente recomendable para las mujeres. Ella se los prescribe a sus pacientes. Comenta que uno de los mayores beneficios de usar artículos como los vibradores es que las mujeres se instruyen sobre la conexión con su genitalidad. Según Santa Cruz, la chilena está muy desconectada con su cuerpo y sus orgasmos. Desde esa premisa los tuppersex tienen un beneficio: las féminas en grupo se desinhiben y sus preocupaciones sexuales dejan de ser tabú. “Es bueno que se hablen estos temas, porque así las mujeres aprenden que no hay que volcar las sensaciones placenteras sólo en el otro, sino que aprenden a construir su propio placer y goce, que es lo que más cuesta en una sociedad patriarcal: la búsqueda del placer. Así se deja de hablar del ‘hombre mal amante’, porque ella aprende y también enseña” aclara.
Según la creadora de Aquelarre, con estas reuniones el pudor se queda fuera y las mujeres, alentadas por las amigas y las confesiones de sexo, se atreven a erotizarse solas o con su pareja. “Lo que más se llevan es el gel estimulante que se aplica en los genitales y da una sensación de frío y calor en la zona elegida. Es realmente excitante, el producto favorito de mis clientas”, dice Daniela.
Así, en esta variación del tupperware, las chicas van probando los talcos con sabor a miel, anillos retardadores de eyaculación se pone en la base del pene y también se convierte en estimulador de clítoris y bálsamos del amor, que se aplican en todo el cuerpo y son comestibles. Japi Jane asegura que en su producto-estrella es el patito vibrador. Recomienda usarlo en la tina en medio de un baño caliente. “Es estimulador de clítoris, se lo llevan mucho las clientas con hijos, porque si llegan a encontrarlo parece un juguete, no es como esos consoladores de penes gigantes que llegaban a asustar. Se pelean el patito, la estrella del tuppersex”, dice risueña. //LND
Fuente: lanacion.cl
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Juguetes
Junio 1st, 2009 Posted 6:24
Un juguete es un objeto para jugar y entretener, generalmente destinado a niños (y niñas), aunque existen también diversos juguetes para adultos o ambos. Ciertos juguetes son apropiados también para animales domésticos, en especial perros y gatos, existiendo incluso variedades de juguetes creados específicamente para ellos. Los juguetes pueden ser utilizados individualmente o en combinación con otros. Ciertos juguetes son asociados con épocas históricas o culturas particulares, mientras que otros aparentan poseer popularidad universal.
Los juguetes para niños y niñas suelen diferir en temática, teniendo por lo general un reflejo en la vida adulta de su propia cultura. Así, por ejemplo, muchos juguetes para niñas representan tareas adultas típicamente femeninas, tales como la crianza; mientras que muchos juguetes para niños incluyen típicamente elementos bélicos o de acción: armas, automóviles, caballos.
Desde que el hombre apareció en la faz de la tierra se convirtió en un ser curioso y probablemente juguetón. La pregunta surge sola: ¿cuál habrá sido el primer juguete de los niños de esa época de la historia de la humanidad? Si, como se podría pensar, vivían en cavernas, lo único que podían tener a la mano serían unos cuantos guijarros, que vendrían a ser las primeras canicas; algunos huesos restos de antiguas comidas y algunas ramas. Esto, por cierto, no es sino una presunción pero bien vale la pena hacer el ejercicio de imaginar esa escena. ¿Esto, de por sí, es también un juego, o no?
Como se habrá podido apreciar es prácticamente imposible determinar el origen de los juguetes, pero se sabe que ya en el antiguo imperio romano los niños se divertían con muñecas de marfil, en el Egipto de los faraones tenían también pequeñas estatuillas y animalitos, y en el Perú pre-inca existían muñecas de trapo.
En sus primeros pasos, el juguete era artesanal e incluso en ocasiones eran los propios niños quienes los fabricaban, generalmente buscando imitar objetos de la vida real. La revolución industrial dio un vuelco en la fabricación de estos artefactos de diversión y la evolución de la tecnología permitió crear objetos cada vez más parecidos a los reales para la distracción de los niños. Fue a partir de entonces que la diversión de los niños comenzó a ser mediada por el mercado.
En la segunda mitad del siglo XX, el desarrollo de la tecnología electrónica permitió la invención de artefactos cada vez más sofisticados como carros eléctricos y a control remoto y las muñecas parlantes. De esta época es también el desarrollo de los populares videojuegos que tanto han evolucionado, haciéndose cada vez más reales y emocionantes.
Sin embargo, el adelanto ha traído consigo una serie de desventajas. Los niños de la primera mitad del Siglo XX, que ya accedían a la televisión podían “jugar al doctor” con sus respectivos juguetes porque veían al la pantalla chica; “a los vaqueros e indios” con caballito de palo, sombrero y pistolas y penacho de plumas; “a la guerrita” con soldaditos y con dinosaurios cuando la versión japonesa de Godzilla llegó a la televisión junto con Ultraman. Las niñas jugaban a la comidita, con vajilla de loza china y cocina de aluminio, rodeadas de muñecos; a la costurera con máquina de coser incluida; al maquillaje con cosméticos simulados incluidos; y a otros juegos como las ligas,las rondas y los cantos.
Con respecto a los juegos mixtos que no intervenían juguetes podemos destacar San Miguel; El Lobo; Las escondidas; Encantado;…etc.
El común denominador de los juegos mencionados tenían un ingrediente: la imaginación que ha ido quedando de lado por el auge de los juegos modernos electrónicos, mucho más fríos y que se inclinan más por la estrategia, asunto que antes se usaba solamente para jugar ajedrez.
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