Tuppersex’ para hombres
Las sesiones didácticas sobre juguetes eróticos están cada vez más de moda. En España se celebran estos días las primeras específicas para el público masculino.
Tuppersex: dícese de la reunión de mujeres que se suele realizar en un domicilio particular y cuyo objetivo es la difusión y venta de juguetes eróticos. Esta palabra, que tiene su origen en los míticos tupperware que se vendían de casa en casa, todavía no está en el diccionario de la Real Academia, pero no hay que descartar que nuestros académicos la incluyan dentro de unos años debido a su cada día más frecuente uso. Su ausencia del diccionario quizás se deba a que los tuppersex suelen ser reuniones eminentemente femeninas, y claro, como las mujeres brillan por su ausencia en la Real Academia, puede que nuestros insignes hombres de la Lengua todavía no se hayan enterado de la existencia de la palabrita. Pero eso está a punto de cambiar, porque este verano han llegado a España los tuppersex para hombres, una iniciativa pionera que pretende introducir al macho ibérico en el complejo mundo de los artilugios sexuales. El maestro de ceremonias es el especialista Óscar Ferrani, quien, con el apoyo de las tiendas Amantis y del laboratorio Ojoloco, pretende hacer ver a los hombres que los juguetes eróticos pueden ser los perfectos aliados para mejorar las relaciones sexuales potenciando el placer y, en algunos casos, hasta retrasando la eyaculación. Y es que los hombres heterosexuales viven un poco al margen de este tipo de juguetes y de las sesiones de tuppersex por dos razones. Primero, porque entienden la sexualidad como algo muy relacionado con la penetración y no conciben que haya otras formas de excitarse que no pasen por el coito. Y, segundo, porque a la hora de hablar de sexo son mucho más vergonzosos que las mujeres. Así, si bien una mujer es capaz de hablar sin tapujos con una amiga de sus problemas para conseguir el orgasmo, un hombre difícilmente le contará a su mejor amigo que sufre eyaculación precoz. De ahí que eso de juntarse varios hombres para hablar de aparatos eróticos no sea muy frecuente.
Vida más allá del coito
Ferrani se ha propuesto cambiar esa realidad y organizará durante el verano diversas sesiones para trasladarle al público masculino dos importantes mensajes: hay vida más allá del coito y el ano no sólo está para que lo disfruten los gays. En cuanto al primero de esos mensajes, Ferrani considera que “las películas porno han hecho bastante daño al fomentar el rol del hombre que llega, la mete y se va”. De ahí que una de sus principales tareas como divulgador sea trabajar por lo que él llama la “desgenitalización” de nuestra sexualidad: “Hay que entender el coito como una dinámica sexual más, no como la única dinámica.
De hecho, tenemos más de un receptor de placer”. Precisamente, una de las fuentes de placer alternativas al pene para la que hay más juguetes en el mercado es el ano, que forma parte de ese segundo mensaje que se pretende transmitir en las sesiones de tuppersex para hombres: la parte de atrás no es patrimonio exclusivo de los gays. De hecho, Ferrani considera fundamental explorar esa zona para conseguir tocar el punto P, que es el equivalente masculino al punto G de las mujeres. La P viene de próstata y más que un punto es una zona de unos cuatro centímetros cuadrados en donde unos pequeños masajes con un dedo pueden llegar a obrar el milagro de alcanzar el orgasmo sin que el hombre se haya tenido siquiera que tocar el pene. “Se trata de un orgasmo muy intenso, una sensación única”, explica Ferrani. Para aquellos que tengan cierta prevención a tocarse con sus propios dedos, la industria de la juguetería sexual tiene a su disposición todo tipo de dildos, vibradores, bolas y artilugios de diferentes tamaños y texturas para que la experiencia sea lo más placentera posible.
Y que nadie se asuste: incluso los que creen que no les entraría ni una canica pueden aprender a dilatar su esfínter. “Si se toca adecuadamente, entra todo, sólo hay que tener paciencia y la mente abierta”, confiesa Ferrani. Pero, en un aspecto mucho más práctico, las sesiones de tuppersex también pueden servir para que los hombres descubran ciertos trucos y utensilios que permiten mejorar el rendimiento sexual. Así, por un lado están los “asistentes masturbadores”, que son una especie de tubos lubricados que simulan ser una vagina y que, según los expertos, son una importante herramienta para aprender a controlar la eyaculación y prolongar en todo lo posible el acto sexual. Entre estos aparatos destacan los Tenga, unos botes de origen japonés y con aspecto de desodorante que pueden hacer las delicias de cualquier amante del onanismo. Como herramienta para mejorar el rendimiento también cabe incluir las anillas estranguladoras, que son pequeños aros de silicona que, colocados en la base del pene, permiten prolongar la erección mucho más que de costumbre, si bien no es recomendable su uso más de 25 minutos seguidos. Estas anillas se han puesto de moda en España en los últimos meses gracias a que importantes empresas del sector del preservativo, como Control o Durex, han querido ampliar el negocio comercializándolas en las farmacias.
Pero, por mucho que algunos anuncios ayuden a popularizar los juguetes sexuales, todavía queda bastante camino por recorrer. “Mi objetivo es conseguir que la gente vea los juguetes como algo normal, que nadie se escandalice por ver un dildo en una mesita de noche”, concluye Ferrani.
Fuente/tiempodehoy.com
This entry was posted on Lunes, Julio 20th, 2009 at 9:58 and is filed under General. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.
