Juguetitos

Diviértete, tú solo/a o en pareja

Lo que ellas nunca quieren hacer en materia de sexo…

Un tema delicado para Rodolfo Casado y sus amigos del after office, basado en las pruebas empíricas, y en años de práctica y estudio. Señoras, no lo repetimos más. No lean esto. Y si lo leen, por favor, se lo aguantan. Y si quieren comentar, comenten… pero antes piensen en cuánta razón tienen estos muchachos.

(Las historias y personajes de estas historias son la más absoluta ficción. Cualquier parecido con la realidad es simple coincidencia – Rodolfo Casado)

Los cuatro amigos ya estaban instalados en el bar estratégicamente ubicado en la Arístides. Siete de la tarde, unos quesos, unos ahumados… y un par de copas de tinto, menos para Rodolfo que pidió un espumante liviano. Sus congéneres lo miraron con sospechas.

-Al final del día llegué a un equilibrio bastante piola, Rodo. ¿Te acordás de ‘la 2.2, la edípica, bombón, dura por donde la toques, con la que tuve un romance y me dejó por el novio?

-Sí Fede, es de lo único que hablas desde hace dos meses…

-Bueno, ahora somos formalmente amantes. Dos veces a la semana, sexo espectacular, desenfrenado, libre. Y con Florencia y las nenas estoy tratando de hacer una familia feliz.

-¿Como es eso del sexo libre con una de 22?- preguntó Jorge (48), que seguía con sus prácticas putapuñeteras, que peligrosamente le estaban durando más de lo que todos esperábamos, aunque le había mejorado un poco el carácter.

-Mirá George, es totalmente diferente. La chica tiene una espontaneidad total para hacer lo que se le da la gana y probar siempre cosas nuevas, sin rayes, sin culpas. Lo opuesto a Florencia. Pensá que es de la generación que practican pete express sin complejos desde los 15 en los boliches, por el trago, o para que las llevés en el auto. Y les mienten a los viejos diciéndoles que no se dejan tocar ni una teta. Ahora… con la 2.2 lo hacemos por adelante, y -lo más importante- por atrás, en la posición que yo quiera… Vos vistes la fijación que tenemos los hombres por la parte trasera… ¿Qué es lo que le mirás a una mujer, a la primera oportunidad…? ¿O no? Volviendo a lo otro: Ella siempre lo hace muy, pero muy caliente. Gozando en serio; en vez de terminar rápido para irse a dormir lo hace como si fuera un juego. Al principio te intimida un poco, porque la hija de puta te roba la iniciativa… Manda ella… Pero cuando te acostumbrás, es espectacular. ¿Vos sabés lo que es ver una mina transpirando y jadeando en serio, y bien dispuesta a lo que pinte? ¡A veces me siento en una película porno, muchachos!- El relato breve e intenso de Fede había dejado pensando a sus amigos.

-Qué joda no… Esto es lo contrario a lo que vivimos la mayoría de las veces con nuestras parejas. Eso es lo que nos falta a nosotros, hermano. Por eso buscamos afuera lo que no encontramos en la casa…- reflexionó Jorge, recordando viejos tiempos en pareja, y comparando con las chicas delivery que tenía ahora.

-Mi caso es el más raro de todos muchachos. Mi mujer y mi amante, las dos… ¡¡Son aburridas!! Es difícil de creer, pero es la verdad. Tienen casi la misma edad y los mismos frenos sociales. Josefina es mi amante -o era- hasta que la Magda le sacó tarjeta roja, porque yo la quería, le podía hablar hasta de los chicos, me comprendía, ella me hacía feliz con sus sentimientos, y con su cuerpo. Pero de asuntitos novedosos en la cama, ni hablar… “Eso es de locas…” me decía. ¿Vos me podés creer?- dijo el Jorge, tratando de escucharse a sí mismo para que los demás le entendiesen la punta del problema. Y siguió: -Con razón me terminé dedicando a las locas hermano. Qué vida amarga la mía. A todo esto, el lunes estuve con una de 19, universitaria, muy bonita. Cada día conozco locas más lindas e interesantes. La chica se está pagando la carrera… ¿Está bien eso, no?-

-Mirá, yo lo tengo estudiado y me atrevo a decir que no más de un 20% de las minas practican el sexo con libertad. El resto son bastante amargas, aunque en distintos grados, claro- resumió Marcelo siempre con aire de sociólogo, aunque estuviera diciendo cualquier verdura, o algo –como en este caso- absolutamente evidente. -Y después se quejan de que seamos infieles…- cerró, justificando a todos y a cada uno de los hombres que conoce.

-No hay que generalizar, depende de la edad, la crianza, la cultura de cada una… -intervino Rodo, para ponerle mesura a una charla que pintaba para irse al carajo. -Hay que reconocer que muchas mendocinas de la clase media mendocina, de 30 para arriba o un poco menos, no se animan a casi nada. Yo he estado meses para convencerlas de cualquier cambio. Y en el fondo, cuando acceden, no lo disfrutan, se sienten culpables. Los padres y los curas les quemaron la cabeza y les resulta muy difícil experimentar cosas distintas…

-Convierten el sexo en algo aburrido- agregó Marcelo, el sociólogo inventor del PTI, que tantas conversaciones generó la semana pasada. -El sexo para ellas esta ahí pero no para disfrutarlo a full. Por eso nosotros buscamos la fantasía afuera. Ya lo dije la semana pasada: en condiciones ideales de “cero riesgo y mujer hermosa”, todos somos infieles…-

-Marce, lo que te faltó decir es que aun a la mujer más linda, incluso a la rubia del experimento, le seríamos infieles después de un tiempo- dijo Jorge, con la sabiduría que sólo da el trato frecuente con meretrices. -Yo conozco muchos tipos que tienen amantes, o se levantan minas más feas e insoportables que sus propias mujeres, o novias. Somos infieles y polígamos por naturaleza. Nos aburrimos y necesitamos cambiar. Ni hablar si encontramos a una espontánea 2.2 como le pasó al Fede…-

-Miren muchachos, si a la mina la querés, hay que tenerle paciencia y enseñarle. Tampoco nos podemos quedar en la mera crítica…- dijo Rodo, repentinamente comprensivo.

-¿Qué te pasa Rodo? ¿Desde cuándo estás tan contemplativo con el aquelarre? No me digas… ¿Te estás enamorando y te has vuelto mas humanista hermano?- preguntó Jorge, que en su simpleza se había dado cuenta que el Rodo estaba distinto.

-Mi historia se las cuento la semana que viene… es larga y algo aburrida. Pero yo les digo que varias veces tuve parejas que empezaron siendo unas amargas, pero bien manejadas, entrenadas, mejoraron muchísimo. Vamos a temas más concretos. Primero, lo más simple y elemental: El pete. Sobre el sexo oral, para ser más académicos y que nadie se asuste, ya no hay problemas. Son muy pocas las mujeres que no lo hacen, aunque sí hay muchas a las que no les gusta. Lo hacen de compromiso, como un deber conyugal, como cuidar los chicos… o hacer la comida… qué se yo. Para eso, la única solución es la práctica permanente, hasta que las minas superen los tabúes religiosos, familiares, sociales… Un buen vinito –pero bueno de verdad- ayuda un poco. Relaja, distiende… Y que el sexo dure mucho, también. Háganme acordar que la semana que viene hablemos del “sexo tántrico atorrante”, una disciplina que está en pleno desarrollo en Occidente, que en estas materias venimos muchos años atrás de los sabios orientales. Reconozcan, además, que muchas veces somos nosotros los que cogemos en cinco minutos y nos dormimos roncando a pata suelta, o nos ponemos a ver la tele.

Tema dos: la colita. Incluso hay locas que no lo hacen. Hay más complicaciones, más resistencia cultural… Es contra natura, dicen muchas, y además hay miedo al dolor… Y uno tiene que saber, sino… la podés lastimar, o asustar… Hay algunas que se animan a probar y después no las enganchás nunca más. Acá mis amigos les digo que hay que trabajar paso a paso, como diría Mostaza. Con una novata no se les ocurra empezar con el amigo de entrada. Esto no es “palo y a la bolsa”. Hay que seguir varias etapas bien definidas para conseguir éxito. Y lo que es mejor, les termina gustando mucho a ellas también. Lo tengo todo escrito en un paper, después se los paso…-

-Hay muchas cosas más Rodo. ¿Por qué se resisten tanto a los tríos, a mínimas prácticas sadomasoquistas, a todo?- preguntó Jorge, que últimamente había comprado unos juguetitos raros en un sex shop del centro.

-Mirá brother, hay que empezar por el principio. Hay dos cosas que a muchas minas sí les gusta pero no se animan a implementarlo ellas por sí mismas, a tomar la delantera. Una, es tener sexo en lugares públicos… Y otra, usar ropa distinta, de mucamita, enfermera, etc. Hay que ir buscándole la vuelta a cada mujer y encontrar en qué punto se animan a romper los tabúes. Se puede empezar con un pequeño streep tease privado con la enfermerita (sólo para uno, no hay que invitar a los amigos; boludos) y después ver dónde termina. O empezar por atarle una mano… o una pequeñísima, sutil presión sobre el cuello… Cada caso es una experiencia. Es todo un trabajo y hay que hacerlo con delicadeza y pasión. Si lo hacés bien… da resultado.

-Vos estás muy pelotudo Rodolfo. Tanta sutileza me suena rara. ¿No te estarás haciendo gay vos, no? Tampoco hay que comerse el verso de que no saben nada… Hay muchas turras que se hacen las cartuchas y han sido más fiesteras que ninguna…- agregó Jorge, para terminar una charla que recién ahora está empezando.

fuente/mdzol.com/mdz/nota/184282

This entry was posted on Viernes, Enero 15th, 2010 at 7:31 and is filed under General. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

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